Durante mi estancia profesional en China en agosto de 2026 tuve la oportunidad de observar directamente procedimientos prostáticos realizados con H-FIRE (High-Frequency Irreversible Electroporation), revisar aspectos técnicos de la plataforma y discutir con médicos e ingenieros cómo se integra esta tecnología dentro del tratamiento focal del cáncer de próstata.
La experiencia resultó especialmente interesante porque H-FIRE propone una forma distinta de producir ablación del tejido: en lugar de basarse principalmente en calor, utiliza pulsos eléctricos para alterar de manera irreversible las membranas de las células dentro de una zona previamente planificada.
Sin embargo, conocer una tecnología nueva no significa asumir que es mejor que los tratamientos actuales.
Por eso, después de observarla en China, una de mis principales inquietudes fue revisar qué parte de lo visto estaba respaldada por evidencia clínica publicada, qué correspondía a información técnica del equipo y qué preguntas todavía deben responderse.
En este artículo quiero explicar esa diferencia.
¿Qué es H-FIRE?
H-FIRE significa High-Frequency Irreversible Electroporation, que puede traducirse como electroporación irreversible de alta frecuencia.
Para entenderlo, primero hay que hablar de la electroporación.
Las células están rodeadas por una membrana que regula el intercambio de sustancias con su entorno. Al aplicar determinados pulsos eléctricos, es posible modificar la permeabilidad de esa membrana.
Cuando la alteración supera cierto umbral, la célula pierde la capacidad de recuperar su funcionamiento normal. A este fenómeno se le conoce como electroporación irreversible o IRE.
H-FIRE utiliza este mismo principio biofísico, pero organiza la energía mediante ráfagas de pulsos eléctricos ultracortos y bipolares de alta frecuencia.
Su objetivo es producir una zona controlada de ablación dentro del tejido.
H-FIRE no es el nombre de una marca
Es importante hacer esta distinción.
H-FIRE describe una arquitectura de aplicación de pulsos eléctricos, no necesariamente un equipo específico.
Las distintas plataformas comerciales pueden utilizar generadores, electrodos, software de planificación y parámetros propios.
Esto significa que los resultados obtenidos con una plataforma concreta no deben extrapolarse automáticamente a cualquier dispositivo que utilice el término H-FIRE.
¿H-FIRE es un tratamiento “sin calor”?
La electroporación irreversible suele describirse como una modalidad de ablación predominantemente no térmica, porque su mecanismo principal de daño celular no depende de elevar la temperatura del tejido hasta producir destrucción térmica.
Eso no significa que sea correcto afirmar que existe cero calentamiento.
Cuando circula corriente eléctrica a través de un tejido puede producirse cierto calentamiento por efecto Joule, particularmente cerca de los electrodos y dependiendo de factores como energía, conductividad y duración de los pulsos.
Por ello, “mecanismo predominantemente no térmico” es una descripción mucho más precisa que decir simplemente “no utiliza calor”.
¿Cómo se relaciona H-FIRE con la terapia focal del cáncer de próstata?
La terapia focal intenta tratar únicamente la región de la próstata donde se encuentra el tumor clínicamente significativo, junto con un margen planificado, en lugar de tratar necesariamente toda la glándula.
El concepto busca encontrar un equilibrio entre dos objetivos:
- obtener control del tumor;
- conservar en lo posible tejido y estructuras que no necesitan ser tratadas.
Pero esto aumenta la importancia del diagnóstico.
Antes de pensar en una terapia focal es necesario conocer con la mayor precisión posible dónde está el cáncer, cuánto ocupa, qué características tiene y si existen otras lesiones relevantes dentro de la próstata.
Por eso, en este tipo de estrategias tienen especial importancia la resonancia magnética multiparamétrica y las biopsias dirigidas y sistemáticas.
Puedes conocer más sobre la biopsia de próstata por fusión y su papel en la localización precisa de lesiones prostáticas.
El tratamiento comienza antes de aplicar la energía
Una de las conclusiones más importantes de mi experiencia en China fue precisamente esta:
la tecnología que produce la ablación es solamente una parte del procedimiento.
El proceso completo puede incluir:
- resonancia magnética multiparamétrica;
- biopsia dirigida y sistemática;
- localización y caracterización de la lesión;
- planificación tridimensional;
- definición de la geometría de los electrodos;
- aplicación de la energía;
- estudios de imagen posteriores;
- biopsia de seguimiento.
En otras palabras, no basta con tener una máquina capaz de producir H-FIRE.
Una terapia focal depende también de qué tan correctamente se selecciona y estudia al paciente.
Para conocer las opciones de evaluación disponibles, puedes consultar la información sobre el especialista de próstata en Mexicali.
¿Cómo se realiza una ablación prostática con H-FIRE?
El procedimiento observado en China utilizaba un acceso transperineal, es decir, a través del periné.
Mediante ultrasonido transrectal y una plantilla de coordenadas se posicionaban varios electrodos alrededor de la zona previamente definida.
La energía se aplicaba entre diferentes pares de electrodos de acuerdo con una geometría planificada.
Planificación de la lesión
Antes de aplicar H-FIRE es necesario tener un mapa de la enfermedad.
En los modelos de trabajo que revisé, la resonancia y la biopsia proporcionaban información para determinar:
- ubicación de la lesión;
- extensión;
- características histológicas;
- cercanía con estructuras importantes;
- volumen que debía incluirse dentro del tratamiento.
Una lesión visible en resonancia no representa por sí misma toda la información necesaria.
La biopsia continúa siendo fundamental para conocer la naturaleza histológica del tumor.
La biopsia de próstata permite obtener tejido para confirmar el diagnóstico y determinar características relevantes del cáncer.
Colocación de los electrodos
Los electrodos se colocan alrededor del objetivo siguiendo una distribución previamente determinada.
La zona de tratamiento no depende simplemente de una sola aguja.
Su geometría está relacionada con factores como:
- número de electrodos;
- distancia entre ellos;
- profundidad;
- longitud activa;
- secuencia de aplicación;
- parámetros eléctricos utilizados.
Por ello, las configuraciones que aparecen en materiales técnicos deben entenderse como representaciones de principios de funcionamiento y no como una prescripción universal para cualquier paciente.
Aplicación de los pulsos
H-FIRE utiliza ráfagas de pulsos bipolares muy breves.
Una de las ventajas técnicas propuestas de esta arquitectura es disminuir la estimulación neuromuscular comparada con formas convencionales de electroporación.
Durante los procedimientos que observé no aprecié un desplazamiento relevante de los electrodos ocasionado por contracciones.
Sin embargo, esta es una observación directa de procedimientos concretos, no una demostración de superioridad clínica frente a otras tecnologías.
El seguimiento continúa después del tratamiento
En una terapia focal permanece tejido prostático sin tratar.
Por ello, una disminución del PSA después del procedimiento no puede interpretarse por sí sola como prueba definitiva de ausencia de enfermedad.
El seguimiento puede requerir una combinación de:
- evolución clínica;
- PSA;
- resonancia magnética;
- biopsias dirigidas;
- biopsias sistemáticas.
Esta diferencia es fundamental para interpretar correctamente los resultados de los estudios sobre terapia focal.
¿Qué diferencia H-FIRE de la electroporación irreversible convencional?
Ambas tecnologías comparten el principio de producir electroporación irreversible de las células mediante campos eléctricos.
La diferencia principal está en cómo se administra la energía.
En términos simplificados, H-FIRE utiliza pulsos ultracortos agrupados en ráfagas bipolares alternantes.
Esto puede reducir la estimulación neuromuscular asociada con la aplicación eléctrica.
Pero una diferencia técnica no demuestra automáticamente una ventaja clínica.
Para afirmar que una tecnología es superior a otra sería necesario comparar resultados como:
- control oncológico;
- complicaciones;
- continencia urinaria;
- función sexual;
- necesidad de tratamientos adicionales;
- recurrencia;
- supervivencia;
- resultados a largo plazo.
Ese tipo de evidencia comparativa todavía es limitada.
¿Qué dice la evidencia clínica sobre H-FIRE y cáncer de próstata?
Uno de los estudios humanos más importantes disponibles fue publicado por Wang y colaboradores en JAMA Surgery en 2022.
Se trató de un ensayo prospectivo multicéntrico realizado en cuatro hospitales de China.
El objetivo fue evaluar eficacia y seguridad de H-FIRE en pacientes seleccionados con cáncer de próstata localizado.
¿Qué pacientes participaron en el estudio?
Entre los principales criterios utilizados por los investigadores se encontraban:
- PSA menor de 20 ng/mL;
- estadio clínico T2c o menor;
- Gleason 7 o menor;
- enfermedad clasificada dentro de grupos de riesgo bajo o intermedio establecidos por el estudio.
Es importante entender que estos son criterios de un ensayo clínico.
No significan que cualquier persona que cumpla esas características sea automáticamente candidata a H-FIRE o a cualquier modalidad de terapia focal.
La selección debe considerar la totalidad del caso.
¿Qué resultados obtuvo el estudio publicado en JAMA Surgery?
El estudio reclutó 117 pacientes.
De ellos:
- 109 recibieron tratamiento con H-FIRE;
- 100 se sometieron a biopsia de control a los seis meses.
En esos 100 pacientes biopsiados se encontraron 6 casos de cáncer de próstata clínicamente significativo.
La distribución es especialmente importante:
- 1 caso se encontraba dentro de la zona tratada;
- 5 casos se encontraron fuera de la zona tratada.
El estudio informó, por tanto, una tasa global de cáncer clínicamente significativo a seis meses del 6 % entre los pacientes que realizaron la biopsia programada.
¿Significa esto que H-FIRE tuvo “99 % de curación”?
No.
Esta sería una interpretación incorrecta.
Decir que solamente 1 de 100 pacientes biopsiados presentó cáncer clínicamente significativo dentro del campo tratado no equivale a decir que H-FIRE “cura al 99 % de los pacientes”.
Hay varias razones.
Primero, existieron otros cinco casos de enfermedad clínicamente significativa fuera de la zona tratada.
Segundo, el seguimiento principal fue de solamente seis meses.
Tercero, el estudio no fue una comparación aleatorizada directa contra prostatectomía radical, radioterapia u otra modalidad.
Y cuarto, hablar de “curación” del cáncer de próstata requiere un horizonte de seguimiento mucho mayor que seis meses.
Lo correcto es afirmar que los resultados iniciales fueron prometedores dentro de las condiciones específicas del estudio, pero necesitan interpretarse dentro de sus limitaciones.
¿Qué se sabe sobre los efectos secundarios y la función urinaria o sexual?
En el ensayo de JAMA Surgery, 29 de los 109 pacientes tratados presentaron al menos una complicación durante el seguimiento.
La mayoría de los eventos reportados fueron de grado bajo.
Entre las complicaciones descritas estuvieron alteraciones inflamatorias en orina, epididimitis, hematuria prolongada, retención urinaria e infección urinaria.
Se registró una complicación grado III.
Los investigadores también evaluaron continencia, síntomas urinarios y función sexual.
Estos resultados ayudan a conocer la seguridad inicial de la técnica, pero nuevamente deben interpretarse considerando el seguimiento corto y las características específicas de los pacientes incluidos.
No es apropiado utilizar estos datos para prometer conservación de continencia o función sexual a un paciente individual.
Lo que observé personalmente durante mi estancia en China
Durante mi viaje pude seguir diferentes etapas relacionadas con diagnóstico, planificación y tratamiento prostático.
En Wuhan observé dos procedimientos prostáticos realizados mediante H-FIRE por vía transperineal.
Posteriormente, en Shanghái, tuve oportunidad de revisar con mayor profundidad aspectos relacionados con el generador, la planificación y la aplicación de la energía, además de discutir con médicos y colaboradores temas como resonancia, histología, márgenes, seguimiento y opciones de rescate.
La experiencia me permitió conectar algo que en una publicación científica puede parecer dividido en diferentes secciones:
diagnóstico, imagen, anatomía, geometría, energía y seguimiento forman parte de un mismo proceso.
Geometría transperineal
Durante los procedimientos observé el uso de una plantilla de coordenadas para posicionar los electrodos de acuerdo con la distribución planeada.
Antes de aplicar energía se comprobaba su posición.
Después, el sistema realizaba aplicaciones secuenciales entre distintos pares de electrodos.
Monitorización durante la aplicación
Durante la ejecución se revisaban parámetros eléctricos como corriente y voltaje.
Esta parte es importante porque demuestra que el procedimiento no consiste simplemente en “introducir agujas y activar una máquina”.
Existe una relación entre la anatomía, la planificación geométrica y los parámetros eléctricos utilizados.
Lo que una observación directa no puede demostrar
También es importante dejar claro qué no puedo concluir simplemente por haber observado los procedimientos.
Por ejemplo, durante las aplicaciones no aprecié desplazamientos importantes provocados por contracción muscular.
Eso es interesante desde un punto de vista técnico.
Pero observarlo durante algunos procedimientos no demuestra que H-FIRE tenga mejores resultados funcionales o mayor seguridad que otras tecnologías.
De la misma manera, una percepción operatoria sobre temperatura no sustituye una medición objetiva dentro del tejido.
Esta diferencia entre observar algo y demostrarlo científicamente es fundamental cuando evaluamos una nueva tecnología médica.
¿Qué me parece especialmente interesante de H-FIRE?
Desde una perspectiva urológica, H-FIRE resulta interesante por varias razones.
La posibilidad de diseñar un campo de tratamiento
La distribución de múltiples electrodos permite construir una zona de ablación relacionada con la geometría del tumor.
Esto abre posibilidades para adaptar el tratamiento a diferentes localizaciones.
Pero cuanto más precisa pretende ser una terapia, mayor importancia adquiere la calidad del diagnóstico previo.
La integración entre imagen y tratamiento
Lo que más llamó mi atención durante esta experiencia no fue solamente H-FIRE.
Fue la integración del proceso:
resonancia → biopsia → mapa tumoral → planificación → tratamiento → verificación.
Esta lógica coincide con la evolución que estamos viendo en el diagnóstico moderno del cáncer de próstata.
Una resonancia permite identificar zonas sospechosas, pero es la combinación con una biopsia correctamente dirigida la que ayuda a determinar qué existe realmente dentro del tejido.
Puedes ampliar esta información en el artículo sobre cómo funciona una biopsia de próstata por fusión.
Preservar tejido exige conocer mejor el tumor
Cuando se trata toda la próstata, el objetivo anatómico es claro: toda la glándula entra dentro del tratamiento.
Cuando se plantea preservar una parte de ella, la pregunta cambia:
¿qué tejido realmente necesita ser tratado?
Responderla exige un diagnóstico más preciso.
Ese es, para mí, uno de los puntos más interesantes de la terapia focal, independientemente de cuál sea la energía utilizada.
¿Qué preguntas todavía debe responder la investigación sobre H-FIRE?
H-FIRE cuenta con investigación humana y resultados iniciales que justifican continuar estudiándola.
Pero todavía existen preguntas importantes.
¿Los resultados se mantienen a largo plazo?
Se necesitan datos con seguimientos mucho mayores para conocer:
- recurrencia;
- tratamientos de rescate;
- progresión;
- metástasis;
- resultados funcionales;
- supervivencia.
Un resultado favorable a seis meses no responde estas preguntas.
¿Cómo se compara con tratamientos establecidos?
Para conocer el verdadero lugar de H-FIRE sería útil contar con comparaciones de alta calidad frente a estrategias como:
- vigilancia activa en pacientes apropiados;
- prostatectomía radical;
- radioterapia;
- otras modalidades de terapia focal.
Cuando la cirugía es una alternativa indicada, puedes consultar la información sobre prostatectomía radical robótica.
¿Qué pacientes se benefician realmente?
La terapia focal depende en gran medida de una adecuada selección.
Hay que determinar no solamente si existe cáncer, sino:
- dónde está;
- cuánto ocupa;
- qué grado tiene;
- si existen otras lesiones;
- qué estructuras se encuentran próximas;
- qué alternativas tiene el paciente.
La pregunta correcta no es simplemente:
“¿H-FIRE funciona?”
La pregunta más útil es:
“¿En qué paciente, con qué tumor, utilizando qué protocolo y con qué seguimiento puede tener sentido utilizarla?”
¿Qué dicen actualmente las guías sobre terapia focal?
La terapia focal continúa siendo un área activa de investigación.
Las guías europeas de cáncer de próstata reconocen que aún no existe una vía completamente estandarizada para terapia focal y seguimiento.
También señalan que siguen investigándose cuestiones como la fuente de energía óptima, el seguimiento mediante resonancia o PSA y el manejo de la enfermedad encontrada fuera del campo tratado.
Actualmente, la European Association of Urology (EAU) mantiene una postura prudente: incluso HIFU y crioterapia focal deben realizarse dentro de registros prospectivos, mientras que otras modalidades ablativas deben estudiarse en ensayos prospectivos bien diseñados.
Esto no significa que H-FIRE carezca de interés.
Significa exactamente lo contrario: existe suficiente interés para estudiarla, pero todavía debemos generar evidencia más sólida antes de convertir resultados tempranos en conclusiones definitivas.
H-FIRE y el futuro de la terapia focal de próstata
Después de esta experiencia, mi interés por H-FIRE no está basado únicamente en la tecnología.
Está en las preguntas que obliga a hacer.
¿Cómo podemos localizar mejor un tumor?
¿Cómo sabemos hasta dónde llega realmente?
¿Qué margen debemos tratar?
¿Cómo verificamos después que la zona prevista fue correctamente tratada?
¿Cómo distinguimos una recurrencia dentro del campo de una lesión que ya existía o apareció fuera de él?
¿Qué pacientes realmente se benefician de preservar parte de la próstata?
Para responder estas preguntas necesitamos combinar tecnología, diagnóstico, seguimiento y evidencia clínica.
El viaje a China me permitió observar H-FIRE directamente, discutir su aplicación con equipos que trabajan con ella y contrastar esa experiencia con publicaciones científicas.
La conclusión que considero más importante es sencilla:
la tecnología importa, pero la evidencia es la que debe determinar cómo y cuándo utilizarla.
Preguntas frecuentes sobre H-FIRE
¿Qué significa H-FIRE?
H-FIRE significa High-Frequency Irreversible Electroporation. Es una forma de electroporación irreversible que utiliza ráfagas de pulsos eléctricos bipolares de alta frecuencia para producir ablación del tejido dentro de una zona planificada.
¿H-FIRE utiliza calor?
Su mecanismo ablativo principal es la electroporación irreversible y no la destrucción térmica convencional. Sin embargo, eso no significa que sea correcto afirmar que no pueda producirse ningún calentamiento. La corriente eléctrica puede generar calor por efecto Joule dependiendo de las condiciones del procedimiento.
¿H-FIRE cura el cáncer de próstata?
Actualmente no es correcto afirmar que H-FIRE “cura” el cáncer de próstata ni asignarle un porcentaje general de curación.
Existen resultados clínicos iniciales prometedores en pacientes seleccionados, pero aún se necesitan datos de mayor seguimiento y comparaciones robustas con tratamientos establecidos.
¿H-FIRE es lo mismo que HIFU?
No.
HIFU utiliza ultrasonido focalizado de alta intensidad para producir ablación mediante energía acústica, mientras que H-FIRE utiliza campos eléctricos para generar electroporación irreversible.
Ambas pueden estudiarse dentro del concepto amplio de tratamiento focal de próstata, pero utilizan mecanismos y plataformas diferentes.
¿Todos los pacientes con cáncer de próstata pueden recibir terapia focal?
No.
La terapia focal requiere una selección cuidadosa basada en factores como localización y extensión del tumor, grado, PSA, resonancia, biopsia y evaluación general del paciente.
En algunos casos pueden ser más apropiadas otras opciones como vigilancia activa, cirugía o radioterapia.
Si necesitas una evaluación individual, puedes consultar la información sobre el especialista de próstata en Mexicali.
¿H-FIRE ya es un tratamiento estándar para cáncer de próstata?
No puede considerarse actualmente un tratamiento estándar universal para el cáncer de próstata.
La evidencia continúa desarrollándose y las guías mantienen una postura prudente sobre las modalidades de terapia focal y otras técnicas ablativas.
¿El Dr. Marnes Molina ofrece actualmente H-FIRE en Mexicali?
Mi participación en procedimientos y sesiones técnicas de H-FIRE en China forma parte de mi formación, observación clínica y evaluación profesional de esta tecnología.
Esta experiencia no debe interpretarse como una afirmación de que H-FIRE forme actualmente parte de los tratamientos disponibles en mi práctica en Mexicali.
Cuando un paciente tiene cáncer de próstata, lo primero es estudiar correctamente las características de su enfermedad y comparar las alternativas que realmente se encuentran disponibles y son apropiadas para su caso.
Si tienes un diagnóstico o sospecha de cáncer de próstata
Un PSA elevado, una resonancia sospechosa o incluso un diagnóstico confirmado de cáncer de próstata no determinan por sí solos cuál debe ser el tratamiento.
La decisión comienza por comprender correctamente:
- el resultado de la biopsia;
- el grado y extensión del tumor;
- el PSA;
- la resonancia;
- los antecedentes del paciente;
- las alternativas razonables para ese caso.
Si estás evaluando un problema de próstata o necesitas una segunda opinión, puedes solicitar una valoración con un especialista de próstata en Mexicali para revisar tus estudios y definir los siguientes pasos.
Fuentes científicas principales
- Wang H, Xue W, Yan W, et al. Extended Focal Ablation of Localized Prostate Cancer With High-Frequency Irreversible Electroporation. JAMA Surgery. 2022;157:693–700.
- Dong S, Wang H, Zhao Y, et al. First Human Trial of High-Frequency Irreversible Electroporation Therapy for Prostate Cancer. Technology in Cancer Research & Treatment. 2018.
- European Association of Urology. Guidelines on Prostate Cancer. Sección de tratamiento y terapia focal.
- Arena CB, Sano MB, Rossmeisl JH, et al. Investigación preclínica sobre High-Frequency Irreversible Electroporation.
Nota: Este contenido tiene fines informativos y educativos. Fue elaborado a partir de literatura científica y de observaciones profesionales realizadas por el Dr. Marnes Molina Torres durante su estancia académica en China en agosto de 2026. No sustituye una valoración médica individual ni constituye una recomendación de H-FIRE para un paciente específico.

