Hay cosas que se entienden mejor cuando se ven de cerca.
Durante 18 días viajé por China con un objetivo muy concreto: conocer cómo están trabajando algunos equipos médicos con nuevas tecnologías en urología, entrar a sus hospitales, observar procedimientos y conversar directamente con médicos e ingenieros.
No viajé buscando “la máquina más nueva”. Mi interés era mucho más práctico: entender qué aporta realmente una tecnología, cómo se utiliza en pacientes y qué podemos aprender de la forma en que otros equipos resuelven problemas similares a los nuestros.
El recorrido me llevó por Shenzhen, Wuhan, Shanghái y Hong Kong, además de una escala clínica en Heyuan. En el camino pude conocer sistemas para biopsia de próstata, cirugía de cálculos renales, hospitales con una actividad quirúrgica muy alta y nuevas formas de terapia focal para cáncer de próstata.
Pero probablemente el aprendizaje más importante del viaje fue otro: innovar no significa utilizar todo lo nuevo que aparece. También significa saber qué preguntas hacer antes de incorporarlo.
¿Por qué viajé a China para conocer nuevas tecnologías en urología?
La medicina cambia constantemente.
Aparecen nuevos equipos, nuevas técnicas y nuevas formas de diagnosticar o tratar enfermedades. Como médico, mantenerse actualizado implica leer estudios, asistir a congresos y continuar la formación, pero cuando existe la oportunidad, también es muy útil ver directamente cómo funciona una tecnología dentro de un hospital.
Ese fue el propósito de este viaje.
Quería conocer el proceso completo:
- cómo seleccionan a los pacientes;
- cómo utilizan las imágenes para planear un procedimiento;
- cómo se organizan los equipos médicos;
- qué papel tienen los ingenieros;
- qué resultados están buscando;
- y, sobre todo, qué parte de cada propuesta está respaldada por evidencia.
China es especialmente interesante en este sentido porque combina grandes hospitales, una enorme cantidad de pacientes y empresas que están desarrollando nuevas tecnologías médicas.
Mi recorrido comenzó por el diagnóstico de próstata y, poco a poco, fue avanzando hacia cirugía, endourología y terapia focal.
Shenzhen: nuevas formas de localizar mejor una lesión en la próstata
La primera parte del viaje estuvo enfocada en algo que considero fundamental: diagnosticar mejor antes de pensar en tratar.
En Shenzhen conocí el ecosistema Carbon/Venus, una plataforma orientada a integrar imágenes, planeación y biopsia transperineal de próstata.
El objetivo es utilizar diferentes fuentes de información para ayudar al médico a saber con mayor precisión dónde se encuentra una zona sospechosa y hacia dónde dirigir las muestras.
Resonancia y ultrasonido trabajando juntos
Cuando una resonancia magnética muestra una zona sospechosa en la próstata, esa información puede utilizarse como una especie de mapa.
Durante una biopsia por fusión, esas imágenes se combinan con el ultrasonido que se obtiene en tiempo real. De esta manera, el médico puede dirigir las muestras hacia las áreas que requieren mayor atención.
Este concepto no era nuevo para mí, porque forma parte del enfoque de diagnóstico prostático de precisión que ya utilizamos. Lo interesante fue observar otra manera de integrar la información y organizar el procedimiento.
Si quieres entender mejor este proceso, puedes consultar el artículo sobre cómo funciona una biopsia de próstata por fusión.
La tecnología ayuda, pero no sustituye el criterio médico
Durante esta visita también conocí herramientas que incorporan inteligencia artificial y sistemas de apoyo para analizar o planear imágenes.
Es un campo con mucho potencial, pero también hay que ser cuidadosos.
Una cifra presentada por un fabricante o una demostración de software no es suficiente para asumir que una herramienta tendrá el mismo resultado en todos los hospitales y en todos los pacientes.
La tecnología puede ayudar a tomar mejores decisiones, pero debe acompañarse de experiencia, estudios clínicos y una correcta interpretación del caso.
Para pacientes que actualmente necesitan confirmar o descartar una lesión prostática, puedes consultar la información sobre la biopsia de próstata en Mexicali.
Heyuan: volver a una de mis áreas favoritas, la endourología
Una de las escalas que más disfruté profesionalmente fue Heyuan.
Ahí pude observar un procedimiento para tratar cálculos renales mediante nefrolitotomía percutánea, conocida como PCNL, utilizando ultrasonido para guiar el acceso al riñón.
La endourología ha sido una parte importante de mi formación y de mi práctica durante muchos años, así que ver cómo otro equipo aborda un procedimiento que conozco bien permite fijarse en detalles diferentes.
Cirugía renal guiada por ultrasonido
La nefrolitotomía percutánea se utiliza principalmente para tratar determinados cálculos renales que, por su tamaño o características, necesitan un acceso directo al riñón.
Durante la visita observé un acceso renal guiado por ultrasonido, sin utilizar fluoroscopia, acompañado de instrumental de menor calibre.
Más que una sola técnica, lo que me interesó fue observar cómo el equipo había organizado cada paso para trabajar de una forma eficiente y reproducible.
Cuando uno conoce bien un procedimiento, visitar otro centro permite hacerse preguntas muy concretas:
¿Hay una forma más sencilla de organizarlo? ¿Se puede reducir algún paso innecesario? ¿Existe otra manera de guiar el acceso? ¿Qué puede hacerse para que todo el equipo trabaje de forma más coordinada?
Muchas veces, los mejores aprendizajes de una estancia médica no consisten en regresar con una técnica completamente nueva, sino en mejorar pequeños detalles de algo que ya hacemos.
En el sitio puedes consultar también los procedimientos urológicos disponibles, incluidos tratamientos relacionados con cálculos renales y endourología.
Wuhan: cuando el volumen de pacientes cambia la forma de trabajar
Después llegué a Wuhan, donde visité el Tongji Hospital.
Aquí hubo algo que llamó mi atención incluso antes de hablar de una tecnología en particular: la escala.
Durante la visita se me informó de una operación cercana a 40 procedimientos quirúrgicos al día, alrededor de 250 camas en el servicio visitado y un equipo de aproximadamente 70 urólogos.
Más que quedarme con los números, me interesó entender qué se necesita para mantener un volumen de trabajo de ese tamaño.
No se trata solamente de operar más
Cuando un equipo atiende un número tan grande de pacientes, la organización deja de ser un detalle.
Se necesitan protocolos claros, coordinación, entrenamiento y una manera ordenada de llevar al paciente desde su valoración hasta el procedimiento y el seguimiento.
Ahí comprendí algo que parece sencillo, pero es importante:
la innovación no siempre es una nueva máquina.
A veces, innovar significa organizar mejor un equipo, reducir pasos innecesarios o conseguir que muchas personas trabajen bajo un mismo proceso.
Un hospital puede tener tecnología avanzada, pero si no existen protocolos y entrenamiento para utilizarla correctamente, esa tecnología por sí sola resuelve muy poco.
Wuhan: mi primer contacto directo con H-FIRE
En Wuhan también tuve la oportunidad de observar dos procedimientos prostáticos realizados mediante H-FIRE.
H-FIRE es una tecnología que utiliza pulsos eléctricos para producir ablación en una zona previamente planeada de la próstata.
Hasta ese momento había estudiado conceptos relacionados con terapia focal, pero poder observar el procedimiento directamente cambió las preguntas que quería responder.
Ya no era solamente:
“¿Cómo funciona H-FIRE?”
Empecé a preguntarme:
- ¿cómo seleccionan al paciente?
- ¿cómo deciden qué zona tratar?
- ¿cómo colocan los electrodos?
- ¿qué sucede después del tratamiento?
- ¿qué resultados clínicos existen?
- ¿qué sabemos a largo plazo?
Ese interés continuó unos días después en Shanghái.
Shanghái: cuando la ingeniería se encuentra con la medicina
En Shanghái pude profundizar mucho más en H-FIRE.
La visita incluyó contacto con Nortion y Shanghai East Hospital, donde revisé aspectos relacionados con el equipo HFMP-01 y conversé con médicos e ingenieros sobre el funcionamiento de la tecnología.
Esta parte del viaje fue especialmente interesante porque permitió ver el tratamiento desde dos perspectivas distintas.
El médico piensa en el paciente, la anatomía, el diagnóstico y los resultados.
El ingeniero piensa en energía, electrodos, software, mediciones y funcionamiento del sistema.
Cuando ambas partes trabajan juntas, se entiende mucho mejor lo que realmente ocurre durante un procedimiento.
Ver una tecnología también significa aprender a cuestionarla
Durante esas conversaciones hablamos de temas como selección de pacientes, seguridad, resultados funcionales y seguimiento.
Y apareció una de las ideas que más me acompañó durante todo el viaje:
una tecnología puede ser muy interesante sin que eso signifique que ya tengamos todas las respuestas.
Después de verla funcionar, mi siguiente paso fue revisar estudios científicos y comparar lo observado con la evidencia publicada.
Eso dio origen a un artículo separado dedicado exclusivamente a explicar qué es H-FIRE, cuáles han sido sus resultados iniciales y qué preguntas siguen abiertas.
Hong Kong: el momento de ordenar todo lo aprendido
La última parte del viaje fue Hong Kong.
Después de varios días entre hospitales, trenes, reuniones, quirófanos y presentaciones técnicas, esa última escala sirvió también para bajar el ritmo y empezar a ordenar las ideas.
Viajar para aprender no consiste solamente en acumular fotografías o recordar cuántos hospitales se visitaron.
Lo realmente útil comienza cuando uno regresa y se pregunta:
¿qué de todo lo que vi realmente puede mejorar mi forma de trabajar?
Algunas tecnologías necesitarán más estudios.
Algunas quizá nunca tengan sentido dentro de nuestro entorno.
Otras ideas pueden ser útiles sin necesidad de comprar ningún equipo: una mejor forma de planear, una mejor manera de estudiar al paciente o un proceso más ordenado.
Ahí es donde un viaje de formación empieza a tener valor.
China 2026 en imágenes
Durante estos 18 días hubo muchas horas dentro de hospitales y quirófanos, pero también conversaciones, traslados y momentos con los equipos que hicieron posible cada visita.
Las fotografías ayudan a contar una parte de esa experiencia que sería difícil transmitir únicamente con palabras.
Al revisar estas imágenes, lo que más recuerdo no son solamente las máquinas o los hospitales. También recuerdo las conversaciones.
Preguntar cómo hacen un procedimiento, por qué eligieron una técnica o qué problemas han encontrado permite aprender cosas que normalmente no aparecen en una presentación comercial.
Lo más importante que me dejó este viaje
Después de visitar diferentes centros, hay cuatro ideas que me gustaría conservar de esta experiencia.
1. Diagnosticar bien sigue siendo lo primero
Podemos tener una tecnología muy avanzada, pero si no sabemos exactamente qué problema estamos tratando, difícilmente podremos utilizarla correctamente.
Esto fue especialmente evidente en el área de próstata.
Resonancia, biopsia, ultrasonido y planeación no son pasos separados. Juntos ayudan a construir una imagen más completa del paciente antes de decidir qué hacer.
Por eso el diagnóstico y valoración especializada de la próstata siguen siendo una parte fundamental antes de considerar cualquier tratamiento.
2. La mínima invasión continúa avanzando
Gran parte de mi carrera ha estado relacionada con la endourología y los procedimientos mínimamente invasivos.
En China pude ver distintas formas de aplicar esa misma idea: tratar un problema buscando hacerlo de la manera más precisa posible y evitando intervenciones mayores cuando existen alternativas adecuadas.
Esto incluye desde procedimientos para cálculos renales hasta cirugía prostática y terapias focales.
En mi práctica también utilizamos este enfoque en tratamientos como la cirugía de próstata con láser, cuando está indicada para el paciente.
3. Lo nuevo no siempre significa lo mejor
Este probablemente fue uno de los aprendizajes más importantes.
Es fácil dejarse impresionar por una demostración tecnológica.
Pero en medicina debemos hacer otras preguntas:
- ¿hay estudios clínicos?
- ¿durante cuánto tiempo se siguió a los pacientes?
- ¿qué complicaciones se presentaron?
- ¿quiénes realmente se benefician?
- ¿cómo se compara con las opciones que ya existen?
Una innovación se vuelve realmente útil cuando demuestra que puede aportar algo al paciente.
4. La organización también forma parte de la medicina
Los grandes hospitales que visité me recordaron que los resultados no dependen solamente del cirujano.
Detrás de cada procedimiento hay enfermería, anestesiología, técnicos, ingenieros, personal de apoyo y protocolos.
Cuando todas esas piezas trabajan juntas, la atención funciona mejor.
Esa forma de pensar puede aplicarse en cualquier lugar, independientemente del tamaño del hospital.
¿Qué de todo esto puede trasladarse a mi práctica en México?
No regresé de China pensando que todo lo que vi debe utilizarse inmediatamente en México.
Ese nunca fue el objetivo.
El valor del viaje está en haber conocido diferentes formas de resolver problemas, poder estudiarlas y después decidir cuáles tienen sentido para nuestros pacientes y nuestro entorno.
Algunas de las ideas que considero más importantes son:
- seguir mejorando la precisión del diagnóstico;
- integrar mejor resonancia, ultrasonido y biopsia;
- buscar procedimientos menos invasivos cuando sean apropiados;
- planear mejor antes de entrar al quirófano;
- mantener protocolos claros;
- y revisar siempre la evidencia antes de adoptar una nueva tecnología.
La formación médica no termina cuando obtenemos un título o una certificación.
Parte de nuestro trabajo es seguir aprendiendo, comparar lo que hacemos con lo que se está haciendo en otros lugares y mantener suficiente curiosidad para preguntar si podemos hacerlo mejor.
Puedes conocer más sobre mi formación y trayectoria en la sección de certificaciones del Dr. Marnes Molina.
Volví de China con mejores preguntas
Podría resumir este viaje hablando de equipos, hospitales y tecnologías.
Pero creo que el resultado más importante fue otro.
Regresé con mejores preguntas.
Después de ver una nueva tecnología, quiero saber qué problema resuelve.
Después de conocer una nueva técnica, quiero saber qué pacientes realmente se benefician.
Después de escuchar una cifra impresionante, quiero encontrar el estudio que la respalda.
Y después de observar cómo trabaja otro equipo, quiero preguntarme qué podemos aprender de ellos sin perder de vista nuestra propia realidad.
Para mí, eso también significa innovar.
No se trata de perseguir cada novedad.
Se trata de mirar lo nuevo de cerca, entenderlo y utilizar el conocimiento para tomar mejores decisiones.
Preguntas frecuentes sobre mi estancia profesional en China
¿Cuánto tiempo estuvo el Dr. Marnes Molina en China?
El viaje se realizó durante 18 días, entre el 13 y el 30 de agosto de 2026.
¿Qué ciudades visitó?
El recorrido incluyó Shenzhen, Wuhan, Shanghái y Hong Kong, además de una escala clínica en Heyuan.
¿Qué tecnologías conoció durante el viaje?
Entre los temas revisados estuvieron sistemas de biopsia transperineal por fusión de imágenes, herramientas de planeación, cirugía renal guiada por ultrasonido y H-FIRE para terapia focal de próstata.
¿El Dr. Marnes realizó procedimientos H-FIRE en China?
La experiencia documentada corresponde a observación clínica, sesiones técnicas, discusión con médicos e ingenieros y revisión de la tecnología. No debe interpretarse como que H-FIRE forme actualmente parte de los tratamientos disponibles en su práctica en Mexicali.
¿Las tecnologías observadas en China estarán disponibles en Mexicali?
No necesariamente. Conocer una tecnología forma parte del proceso de formación y evaluación. Antes de incorporar una nueva herramienta es necesario considerar evidencia clínica, seguridad, regulación, entrenamiento, soporte y utilidad real para los pacientes.
¿Dónde puedo conocer los tratamientos que actualmente ofrece el Dr. Marnes Molina?
Puedes consultar la sección de servicios y procedimientos urológicos en Mexicali, donde se encuentran las opciones disponibles actualmente.
Seguir aprendiendo también forma parte de cuidar al paciente
Cada viaje, curso, congreso o estancia profesional tiene sentido cuando ese aprendizaje ayuda a tomar decisiones más claras.
Mi objetivo seguirá siendo el mismo: conocer las nuevas opciones que están apareciendo en urología, entender qué evidencia existe detrás de ellas y utilizar ese conocimiento para orientar mejor a cada paciente.
Si necesitas una valoración urológica o una segunda opinión, puedes conocer los servicios del Dr. Marnes Molina en Mexicali y revisar cuál corresponde a tu situación.
Nota: Este artículo describe una estancia profesional del Dr. Marnes Molina Torres en China durante agosto de 2026. Las cifras de actividad hospitalaria mencionadas corresponden a información observada o comunicada durante las visitas y no deben interpretarse como estadísticas institucionales auditadas.

